Disciplina (II)

Las palabras de lord Crawford revolotearon por la mente de lady Kirbridge sin encontrar un lugar dónde posarse. No podía asimilarlo bien, no le encontraba ningún sentido a aquellas palabras, flotaban en su cabeza como un torbellino. No. Cuarenta. Dos. Un golpe de la palma de su mano sobre la nalga izquierda le devolvió la cordura... ¿No hasta dentro de cuarenta y dos minutos? ¡No hasta pasados cuarenta y dos minutos! Se le saltaron las lágrimas de los ojos.

El señor Crawford la liberó apartando la lengua de su trasero, sin dejar de acariciarla por dentro. Sus dedos se volvieron suaves, relajados, tiernos. Eso no lograba calmarla, no apaciguaba el hambre ni saciaba su sed; solo avivaba la llamaba, postergaba el momento en el que todo terminaría. Era como azuzar lentamente un avispero. Lady Kirbridge no podía dejar de sollozar, ¿de verdad iba a ser capaz de estar así durante casi tres cuartos de hora? Ni siquiera podía suplicarle, solo gritar mudas incoherencias y morder el cuero de la boca, retorcerse, agonizar y sufrir una tortura que parecía no tener fin. No, por favor, no. No, no, no. ¡Basta! ¡¡Basta!!


Pareció leerle la mente. Crawford se retiró de su trasero y ella se derrumbó aliviada, temblando de pies a cabeza. Jadeaba exageradamente intentando respirar por la nariz y algo por la boca, con los puños apretados y los nudillos blancos, el cuerpo totalmente agarrotado, el culo enrojecido y los muslos empapados. Era tan humillante estar así.

- No he dicho que puedas apoyar el torso en suelo - dijo Crawford. La vara le golpeó los costados. - Ponte como te he dicho que te pongas - ordenó. De forma autómatica, lady Kirbridge lo hizo. ¿¡Pero por qué lo hacía!? ¿Por qué no se rendía ya? ¿Por qué seguía obedeciendolo sin pensar? ¿Era acaso el miedo al castigo o era la voz de Crawford, que la obligaba a obedecer? Con dificultad, llorosa y avergonzada, lady Kirbridge volvió a clavar las rodillas en el suelo, levantó el culo y mantuvo el equlibrio con los pies levantados. Crawford se había vuelto despiadado. - Muy bien, corazón. Me encantaría tener ahora mismo un espejo para que pudieras verte como yo te veo... pero prefiero dejarte con la venda puesta, así es más emocionante. Luego veremos lo del espejo y, por cierto, no voy a decirte cuando tiempo te queda de castigo, tendrás que ser paciente. No te muevas.

Sí, era su voz. Era su maldita voz la que la estaba obligando a ser obediente. Era todo. Era el aroma a madera y a lluvia que seguía invadiéndola desde dentro, era el calor que él desprendía incluso estando a metros de ella, era el poder dominante que exudaba, era el deseo latente, era... ¡era todo él!

La vara le acarició suavemente las plantas de los pies. En circunstancias normales se habría reído, le habría parecido divertido, pero ahora solo la mortificaban. Mordió tan fuerte el cuero que se hizo daño en las encías; y por alguna maldita razón de su sexo manaba más y más néctar, por no hablar de su estrechito orificio inexplorado, que se contraía y se dilataba, impaciente, tal vez, por sentir algo dentro que lo llenase. No podía ser verdad, no podía estar pasando algo así. Recibió un azote en el trasero y dio las gracias al universo por ello, porque lo prefería a que volviera a hacerle cosquillas. A continuación, Crawford acarició su sexo y se empapó los dedos, llevando la humedad hacia el desfiladero que separaba sus nalgas. Con precisión y sin prisa, comenzó a jugar en su agujerito, mojándolo cada vez más. Simplemente lo acariciaba por fuera, lo tanteaba. Le sopló, enfriando la humedad y lady Kirbridge estuvo a punto de venirse abajo. Sentía su sexo inflamado, abultado, ligeramente tembloroso y extremadamente sensible.

Se le cortó la respiración cuando Crawford introdujo sin esfuerzo uno de sus maravillosos dedos en el camino más estrecho. Estuvo a punto de desequilibrarse, pero Crawford la cogió de la cadera para tenerla bien firme y comenzó a penetrar suavemente. En poco tiempo, ella estaba completamente dilatada. La sensación era abrumadoramente placentera, más placentera que sentir los dedos en el lugar habitual. Eso a ella le parecía un horror, sentir placer en ese sitio, un placer más rabioso y más salvaje, más contundente.

- Estás todavía muy apretadita, corazón - insinuó Crawford. - Voy a tener que abrirte un poco más, estoy seguro de que te encantará...

No, no podía encantarle. No podía gustarle eso. ¡No le gustaba! Trató de apartarse, de vencerse hacia delante y redirse. No le importaba, quería ofrecerle el culo y que se lo desollara a latigazos. Crawford la sostuvo con firmeza apretando la mano de su cadera sin dejar de penetrarla. Lady Kirbridge tenía la garganta rasposa de tanto gritar sin ningún resultado, su voz solo ofrecía estrangulados sollozos. El hombre retiró el dedo y el pánico la invadió cuando algo redondeado tocó en el otro extremo de su sexo, en su clítoris. Otra vez estuvo a punto de correrse, el estómago le dio un vuelco y el corazón le bombeó a mil por hora. No era algo caliente, era algo más suave, estaba frío. No era Crawford. La punta redondeada recorrió todo su sexo y se dirigió directamente hacia su trasero. Practicamente la abrió cuando se introdujo en ella como un cuchillo hundiéndose en la mantequilla. Ella chilló con sus últimas fuerzas y se tiró al suelo, dispuesta a desobedecer y a ser castigada, pero eso no detuvo a Crawford, que siguió metiendole aquella cosa entre las nalgas. Un sudor frío cubrió la frente y el cuerpo de lady Kirbridge, haciéndo que toda su piel se volviese más pegajosa todavía. Aquello que se introducía en su ano era grande, era liso, tibio, largo, ancho y solo cuando sintió los dedos de Crawford, comprendió de qué se trataba.

Lloriqueó en el suelo. El dolor era lo de menos, un dolor palpitante y agudo que se concentraba únicamente en ese lugar; era la vergüenza, pura vergüenza. Se sentía plena, llena de gozo, en éxtasis. Fue como un golpe mental a toda su decencia de niña-bien-socialmente-recatada-pura-y-casta. Le gustaba. Le gustaba mucho. No le importaba que le metiera más cosas por ahí. Pero era humillante, demasiado humillante, aceptar eso.

- Arriba. ¡Levántate! - Crawford tiró de la cadena y la obligó a ponerse de pie. Ella apenas podía sostenerse sobre las rodillas, las tenía dormidas. La empujó sin miramientos hacia delante y la soltó. Ella estuvo a punto de caer, sintiendo la invasión de aquel cuerpo extraño en su trasero. La sensación era gratificante, la rozaba por todas partes. - Quieta. La espalda recta, las piernas separadas, la cabeza levantada - cada órden fue acompañada de un varazo sobre sus nalgas. Cada varazo fue acompañado de un ramalazo de placer. Cada ramalazo iba seguido de un calambrazo a su sexo. Cada calambrazo provocaba un gemido en sus labios. Solo pudo pensar en que quería recibir más golpes.

Por primera vez en toda la noche desde que se las colocaran, Crawford le soltó las manos de la espalda. Gotitas de sudor bajaron por sus costados y bajo sus pecho. Tenía los brazos dormidos, ni siquiera sintió lo que él hizo, solo que cuando la volvió a golpear en el trasero, lady Kirbridge se dio cuenta de que tenía las muñecas atadas por encima de su cabeza. Un par de varazos después, lord Crawford retiró la cinta de cuero de la sabrosa boca de Lady Kirbridge.

- ¿Tienes algo que decirme, corazón? - preguntó.

- No... 

- ¿No? - pregunta retórica seguida de un varazo.

- No, señor - corrigió ella con lágrimas en los ojos. La venda estaba empapada en lágrimas. Crawford se la quitó.

- Cierra los ojos. No los abras. Sabré si lo haces. 

8 intimidades:

  1. Uffff!
    Esto está tornándose adictivo...
    Serán tus letras? La imaginación? La percepción casi real de la situación entera? Todo ello?
    No sé.
    Pero vuelvo y vuelvo...
    Y volveré.
    Necesito saber!!!
    (Qué histeria, jaja)

    K-riños, Paty :)

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  2. Otro capi d este relato y tan seguido?, no me lo creo!!!, jajaja y d nuevo nos dejas con la miel en los labios!, y con una duda también... K es exactamente lo k le mete por el culete?. En fin, d momento veo k m toca esperar para saber k más pasará entre esta perejita...

    Un bs reina, muak!!!

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  3. Pero... ¿esto que es? T_T si yo tenía programada esta entrada para mañana... ¡Si no había terminado de repasarla! Maldito blogger ¬_¬

    En fin, ahí tenéis un capi más de la serie. Me alegra tenerte tan engachada, Sweet. Intento transmitir todas las sensaciones de la situación para que el lector se sienta, sino identificado, sí que sea capaz de llegar a sentirse igual de tenso que los personajes.

    Dulce, con respecto al artefacto con el que lady K. es invadida, no deja de ser un simple, bonito y lustroso artilugio/juguetito especialmente diseñado para meterse por ahí... :P

    Un saludo ;)

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  4. Ladyyyyyy! Tengo un pequeño problema con la tarea que me mandaste x.x Resulta que al querer pasarle la tarea a dos bloggers... los que yo conozco que esten activos ya han sido escogidos. ¿Me echas una manita? Asias ^^

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  5. He quedado cautivada!!! continua pronto por favor!!! Me encanta, es excitante y definitivamente malevolo... tengo que admitir que la idea me atrae jaja Mas mas mas!!

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  6. Ladyyyy ^^ No se si lo has leido ya, pero Nim va a cerrar el blog x.x Funesta noticia esa... así que te escribire el caitulo en Amnesia ^^

    Saludines!

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  7. Intento transmitir todas las sensaciones de la situación para que el lector se sienta, sino identificado, sí que sea capaz de llegar a sentirse igual de tenso que los personajes. ...

    ... y doy fe de que lo consigues.

    No hay cosa que más me moleste que repetirme, pero lo cierto es que escribiría casi lo mismo en cada entrada (quiero decir post... que a la vista de cómo ha quedado el asunto podría ser malinterpretado, jejee): Apasionante y totalmente de Mi agrado en el fondo, impecable en la forma.

    No Me queda más remedio, por tanto, que bajar a los detalles para dejarte alguna reflexión original... cosa que intentaré hacer en los próximos comentarios.

    Con Mis felicitaciones...

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  8. Sigo leyendo esta historia y sobra decir que me está encantando. Cuando lord Crawford parece casi demasiado perverso, suelta una caricia o una frase coronada con "corazón" y otra vez me vuelve a encantar.
    Un beso guapa!!

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